DESIERTO NO
FLORIDO:
EL MUNDO VIOLENTO DE
LAS PLANTAS DE ETERNIDAD
En septiembre he visitado varios lugares de interés
botánico en el norte de Chile con miras de observar el desierto florido
que nunca se concretó por precipitaciones más bien reducidas de este año
(2006); lo único florido que se pude observar con seguridad era la
Panamericana Norte... A pesar de esto creo que la falta de las flores
produjo un impacto mucho más profundo en mi que si fuera el tradicional
desierto florido y bonito... La ausencia del fenómeno lleva a uno a vivir
intensamente una arista desconocida de la vida de las plantas del Norte.

Lo más impactante para una persona que está acostumbrada
a la vegetación "normal" de los bosques del sur de Chile y que está
lanzado de repente en las vastas extensiones
sobrenaturales del Norte es el silencio
absoluto de las plantas... El momento más extraño
es cuando uno detiene
el motor del vehículo, abre la puerta y comienza a escuchar el
silencio... el silencio de las plantas... No hay ni hojas que se mueven,
porque no hay plantas con hojas tal como uno está acostumbrado a
encontrar en la zona más austral; casi todas están suculentas;
hay plantas vivas que parecen secas, sin ni un rastro de las hojas; hay
plantas ausentes, que ni siquiera se ven debajo de la tierra, durmiendo
en la eternidad de la aridez del desierto como cormos o bulbos; hay
plantas en transición que no están ni vivas ni muertas, porque lo único
que queda de ellas es un pequeño pedazo de germoplasma, lo único que
puede llevar a la resurrección y a la salvación. Y todas ellas están
esperando, esperando... están en una suspensión a la espera del agua...
Y el agua es un bien muy escaso, tan escaso que adquiere una dimensión
filosófica y se convierte en algo tan poderoso que logra a controlar el tiempo en
estos parajes de otro mundo. La escasez de agua no
determina la vida y la muerte aquí; decir esto sería nada más que otra
frase banal. La escasez de agua transforma la percepción y el flujo del
tiempo, al igual que la gravedad.

Y cuando ocurre un milagro, como una tormenta o un frente
de mal tiempo extraviado que logra romper las barreras
de altas presiones que resguardan y protegen la santidad de un mundo
desconocido y que deja caer unos pocos milímetros de agua
comienza la violencia inusitada... El nudo del tiempo se
rompe; las plantas desatan toda su furia
acumulada durante los años de espera... Las plantas anuales brotan por
todas partes para poder alcanzar a crecer, extraer el agua del suelo y
aprovecharla para acumular la energía necesaria para reproducir la siguiente
generación de semillas. Las plantas perennes luchan primero para
recuperar las reservas gastadas durante los tiempos de espera y luego
tienen que tomar la decisión de si se van a reproducir o no. Y todo esto
ocurre con un sólo "pensamiento" genéticamente inculcado en
estas plantas
durante milenios de años: ¿alcanzaré? Suena extraño, pero es
verdaderamente una carrera de vida y muerte, cruel y violenta, porque
las plantas anuales que no alcanzan a reproducirse pierdan la
oportunidad de seguir vivos; y de veras, las plantas sí cometen errores
- por ahí y por allá se ven las matas secas con flores marchitadas donde se
ve que la planta no logró generar las semillas... perdió la batalla de
su vida. Y las plantas perennes e incluso los cactus también pueden cometer errores: es una
competencia no contra otras plantas como es muchas veces el caso en
lugares más australes; es una competencia contra el tiempo...

¿Lograran?
El tiempo, tiempo es todo en estos lugares. Basta
observar los grupos de Copiapoas al norte de Carrizal bajo... hay
sectores que tienen una densidad tan alta que los cactus cubren 25 % -
50 % de la superficie, una densidad tan alta que la materia orgánica
esparcida en forma pareja cubriría la superficie con una capa de unos 25
cm de altura! Pero, en la zona las precipitaciones a penas superan los
25 mm... Esto significa que si las plantas hayan aprovechado por
completo la humedad disponible de toda la superficie, lo que obviamente
es imposible, tardarían 10 años en acumular las reservas
de humedad que tienen. Y
en términos reales, estas poblaciones tienen mucho, pero mucho más años.
Y crecen a velocidades mínimas. Si le falta agua
aquí, algo sobra, y esto es justamente el tiempo...

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